¡Por fin! Desde noviembre pertenezco oficialmente a ese grupo de jóvenes intrépidos y
valientes emprendedores. Sí, soy traductora autónoma. Y además, si todo va
bien, no sólo haré encargos de traducción, si no que viajaré bastante. Así que,
¡crucemos los dedos! Eso sí, como toda traductora autónoma que se tercie, me
encuentro en busca y captura de más clientes, ¡que de momento no abundan!
Ha resultado ser un período lleno de conciertos y nuevos proyectos; así que, parece que el año ha finalizado mucho mejor de lo que empezó.
Tras mucha búsqueda y paciencia... ¡Se obtienen algunos resultados!
Siempre pensé que 2013 era un
año un poco «maldito»,
pero la actitud lo es todo para deshacer el dichoso maleficio y emprender
camino. De hecho, creo que al haberse tratado de un año durillo... ¡he
aprendido mucho y me he hecho más fuerte! Así que, la valoración final es
positiva :).
Como es tradición por estas
fechas, la gente hace balance del año anterior y crea una lista de deseos para
el nuevo año. Creo que hay que ser realista a la hora de planificar todos
esos proyectos, y sobre todo, tienen que basarse en aquello que dependa de nosotros. Es decir, exijámonos más y obtendremos mejores rendimientos.
Así que, ahí van los míos en materia de traducción:
- Buscar, buscar y buscar más clientes.
- Continuar formándome y actualizando mis conocimientos.
- Seguir impartiendo clases de idiomas para complementar mis ingresos.
- Ser más organizada y metódica.
- Llevar al día el blog y compartir las curiosidades de la red, así como mis pensamientos y consejos.
- Y lo más importante: hacer todo esto y más disfrutando de cada momento.
Y vosotros, ¿Qué os
habéis propuesto para este nuevo año profesional?
Os deseo un 2014 lleno de
proyectos, encargos, sueños, positivismo y sonrisas.
¡No dejéis de intentar
haceros hueco y sed tenaces!
¡Nos vemos en las redes!

