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domingo, 26 de abril de 2015

Galenguando, el encuentro inolvidable de las lenguas

Antes de nada, me excuso por el retraso en la publicación, ya que Galenguando se celebró los días 7 y 8 de febrero... Pero como dicen, ¡más vale tarde que nunca!

Fue un encuentro inolvidable, de esos que te sacan una sonrisa incluso en un día muy malo. Las ponencias me encantaron y los compañeros que conocí... ¡la mejor parte del festín! Lo único negativo que puedo decir en cuanto a la organización es que hizo bastante frío en las instalaciones. Eso sí, ¡las sonrisas, los tés y el calor de la gente nos hizo olvidarlo!

Mi viaje Barcelona-Vigo y mi llegada al hostal (las llaves se recogían en una tienda de electrodomésticos) resultó algo peculiar, ya que me confundí dos veces de terminal y al pasar el control, me agaché a por la maleta y el pantalón se me rompió dejando a la vista parte de mis posaderas. Me dije: ¡qué buen comienzo de viaje! Y es que siempre que he tenido alguna complicación al comienzo, las experiencias han sido magníficas, y en este caso tampoco me equivoqué. Disfruté mucho de las charlas y antes de regresar a Barcelona, tuve la suerte de compartir unas horas de sol junto al mar con unos Lenguantes geniales :).

Pero pasemos al encuentro lingüístico:

Sábado

La primera ponencia fue a cargo de Javier Cebreiros, un apasionado de la comunicación y una bellísima persona. Su charla «Dime qué comunicas y te diré con quién andas» fue una inyección genial de positivismo y ánimo que perduró todo el fin de semana.

Después me decidí por «Todo lo que tienes que saber de informática en 45 minutos» con Isaac González. Resultó un poco decepcionante porque explicó nociones muy básicas, pero el ponente fue muy simpático y supo salir del paso, así que ¡le perdonamos!
Después opté por «OmetaT en menos de una hora» y me encantó porque la traductora Cristina Aroutiounova resumió estupendamente el funcionamiento de esta herramienta gratuita y sacamos bastante partido a sus explicaciones. 

La siguiente charla fue «Cortesía en la red», con Mar Castro, una gallega encantadora, especialista en protocolo social, que contagió al público con su humor y nos aconsejó en cuanto a las maneras de presentarnos e interaccionar online.
Después, elegí «Identidad corporativa y comunicación empresarial: desde el color de tu corbata hasta la tarjeta de visita», una interesante interacción público-ponente que lideró la periodista María Ortegón con varios juegos y opiniones, casos prácticos y consejos corporativos.

Despedí el sábado con el publicista Santiago García-Clairac y su ponencia «Crea un eslogan de cinco estrellas que te lleve al  fin del mundo» con la que me reí mucho y que resultó realmente interesante. Incluso nos atrevimos a dar ideas de eslóganes para Lenguando :).

Domingo

El último día lo empecé con la intérprete Nazaret Reyes y su taller «Comunicar con las manos no me asusta: lengua de signos para oyentes» en el que aprendimos algunos signos y descubrimos curiosidades de la interpretación de signos. ¡Una pena que con una hora se quedara cortito!
Luego, asistí a «Cuentos erroríficos», donde la traductora Bétrice Pépin nos deleitó con su dulzura explicando confusiones típicas del lenguaje cuando uno comienza a comunicarse en sociedad en una lengua extranjera. Divertidísimo y participativo, ya que también adivinamos entre todos algunos errores.
Finalmente, nos despedimos con Xosé Castro y otra divertidísima charla ―como es habitual en él― en la que nos ofreció algunos consejos para hablar en público adecuadamente.

Os dejo algunas imágenes del encuentro:




¡MUCHAS GRACIAS POR ESTA EXPERIENCIA GALENGUANTE!

lunes, 25 de agosto de 2014

Rutinas de verano


Es curiosa la vida.

Hay momentos en los que pasamos angustia por la ausencia de oportunidades ―y más ahora―. A veces nos pasamos semanas, meses, años anhelando nuestra profesión, soñando con hacer algo que nos llene, simplemente con trabajar «de lo suyo». Y cuando llega y nos invade, hay ocasiones en que pensamos que nos viene grande. Sin embargo, ¡sé que siempre se puede!

Para mí, este año ha sido sin duda un año de evolución y crecimiento y ha resultado ser mi motor de arranque profesional. Pensaba que sería imposible y aunque no me faltan complicaciones... Puedo decir ¡que soy traductora! ¡Que soy profesora! ¡Que soy emprendedora profesional! (A veces hay que compartirlo «en voz alta» para hacerlo tangible).

Y en estos días agotadores de agosto, donde mi ordenador es mi máximo ―casi único― compañero, a veces me detengo en una frase, me invade un pensamiento. Feliz. Observo por la ventana cómo los árboles se mecen ante mí y cómo la brisa de la montaña me intenta distraer. Pero rápidamente regreso. «¡Aún me quedan 20.000 palabras! ¡Ya casi estamos!» -Me digo.

Y de repente, casi sin pensar... Me doy cuenta de que la profesión me ha invadido, de que mis dedos moviéndose por el teclado a punta de pistola ya son una rutina. Y aparece en la pantalla una mueca orgullosa, casi una sonrisilla. La sonrisilla en cuestión se vuelve seria y pregunta: «Pero,¿qué hay de esos paseos por el bosque y de esas escapadas al mar? ¿Cuándo volverán esas tardes de guitarra y creación?». Y yo le respondo con completa seguridad: «¡He conseguido trabajar haciendo lo que me gusta! ¡Ya habrá tiempo para seguir haciendo todo lo demás!». 

Suspiro. Entonces aparece ese gusanillo de la no conformidad. Regresa el anhelo de esas tardes libres de verano que tanto disfruté, y sólo me contento pensando que realmente llegará el día en el que mis tarifas me permitan compaginar el placer de mi profesión con esas rutinas felices.

Por tanto, el siguiente paso es conseguir un día a día más saludable; averiguar cómo obtiene un traductor autónomo una jornada real de 8 horas. Sin duda, ¡esa es mi siguiente ―y ardua― tarea!

miércoles, 17 de julio de 2013

Positivismo: clave para el éxito

No deseo hablar de crisis. No aspiro a divagar sobre esta excusa que nos presenta la clase política actual y los mercados. La vida nos brinda infinidad de posibilidades, pero hay que estar atento y proyectar nuestras expectativas. 

Me niego a creer que «no es posible», que «no hay nada que hacer» ante nuestros sueños, que «tenemos que conformarnos». ¿Cómo es posible que jóvenes formados y llenos de ideas puedan pronunciar tales afirmaciones? Este tipo de frases no hacen más que alimentar el pensamiento negativo y producen «recesión» es nuestra inteligencia y creatividad diaria.

Bien es cierto que nos encontramos en un año complejo, lleno de cambios y dificultades —el año de la Serpiente, según la astrología china, por cierto—. Sin embargo, eso no es motivo para creer que «el problema es que tienes expectativas», como dice mi buen amigo Loureiro en una canción suya. ¡Más bien sería la solución! Dentro de cada realidad, es preciso encontrar perspectiva y esperanza.


Necesitamos ser fuertes e ingeniosos y definir nuestros deseos. Desde ahí, podremos analizar nuestras posibilidades y alternativas. Siempre habrá algo que nos llene y no siempre tiene que ser lo establecido por nuestros estudios universitarios. No tengáis miedo a probar fuera de vuestras especialidades. La vida, ante todo, es experiencia. Y debemos llenar de positividad lo que hacemos y pensamos.

En mi caso, me encantaría poder dedicarme mucho más a la traducción y, sobre todo, a la interpretación social (hospitales, ONG, etc.). No obstante y antes de llegar a esos objetivos, necesito alternativas profesionales como el sector educativo y otras personales, como la música. Además, tengo la suerte de que disfuto con todo lo que acabo de citar. 

Lo importante, como profesional lingüístico, es recordarte las razones de tu elección y sus aportaciones —a pesar de los momentos de incertidumbre o desmotivación que puedan surgir—, así como seguir formándose y mantenerse actualizado. 
« La traduction est pour nous tous, gens de lettres, avec la juste proportion de plaisirs et de peines qu'elle comporte… une belle et constante école de vertu. » (Valery Larbaud)
Lo importante, como ser humano, es disfrutar del camino y aprender sin cesar. Amar lo que hacemos y luchar por lo que queremos... ¡vivir!

Así que, que cada cual construya el futuro que desea y aspire a las posibilidades con las que sueña porque: ¡Sí se puede!